MÉXICO, 15 DE JULIO DEL 2026
La Selección Mexicana estuvo a punto de concretar uno de los partidos más esperados previo al Mundial 2026: un amistoso contra Argentina. El equipo dirigido por Javier Aguirre contemplaba este enfrentamiento como parte de su preparación, incluso con la posibilidad de inaugurar el renovado Estadio Ciudad de México con un duelo de alto nivel internacional.

Durante los meses previos a la justa mundialista, el Tri sostuvo encuentros con selecciones como Portugal, Bélgica, Australia y Corea del Sur, lo que generó altas expectativas entre la afición. Sin embargo, el posible choque ante la Albiceleste, liderada por Lionel Messi, era considerado el plato fuerte del calendario.
De acuerdo con información revelada por el periodista Carlos Ponce de León, ambas federaciones ya habían avanzado en la negociación del amistoso. El acuerdo parecía encaminado, pero terminó por venirse abajo debido a diferencias económicas y administrativas entre las partes involucradas.
Uno de los principales obstáculos fue la cifra solicitada por la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), que ascendía a seis millones de dólares. Aunque la Federación Mexicana de Futbol (FMF) consideró viable el pago en un inicio, las condiciones para realizar la transacción generaron dudas.
El conflicto surgió cuando se planteó que el pago se realizara en diferentes cuentas, una condición que no fue aceptada por la FMF. La federación mexicana insistió en que el monto debía entregarse de manera directa y transparente a la AFA, dejando en sus manos la distribución del dinero.
A este desacuerdo se sumó la postura de Soccer United Marketing (SUM), empresa encargada de gestionar los partidos amistosos del Tri en Estados Unidos. SUM rechazó participar en una operación con pagos fragmentados, exigiendo claridad total en el manejo financiero.
