MÉXICO, 26 DE JUNIO DEL 2026
La Selección Mexicana cerró con paso perfecto la fase de grupos tras vencer 3-0 a Chequia en el Mundial 2026, alcanzando 9 puntos y asegurando el primer lugar del Grupo A. Sin embargo, más allá del resultado histórico, el momento que acaparó la atención fue la emotiva despedida de Guillermo “Memo” Ochoa.

El experimentado portero ingresó al minuto 77 por decisión de Javier Aguirre, en un cambio que no respondió a lo táctico, sino a un homenaje. Ochoa, quien ha sido figura en múltiples Copas del Mundo, pisó la cancha por última vez en una justa mundialista en medio de una ovación del público.
El guardameta portó el parche Legacy, reconocimiento otorgado por la FIFA a jugadores con más de cinco participaciones mundialistas. Este distintivo consolidó su lugar entre los futbolistas históricos del torneo.
Durante los minutos que disputó, Ochoa tuvo participación directa en el tercer gol del encuentro, al iniciar la jugada con un pase largo que culminó en anotación. La acción fue celebrada con euforia, no solo por el marcador, sino por el simbolismo del momento.
Al finalizar el partido, la escena se tornó aún más emotiva. Ochoa se hincó en el césped, besó uno de los postes y rompió en llanto. Sus compañeros lo rodearon y lo levantaron en hombros, mientras el estadio coreaba su nombre.
Las redes sociales reaccionaron de inmediato. Miles de usuarios compartieron videos, mensajes de agradecimiento y recuerdos de sus atajadas más icónicas, posicionando su nombre entre las principales tendencias.
No obstante, las opiniones estuvieron divididas. Mientras algunos celebraron el gesto de Aguirre y la trayectoria del portero, otros cuestionaron el protagonismo del homenaje en un partido oficial.
La despedida de Memo Ochoa no solo marcó el cierre de una era en la portería mexicana, sino que dejó una imagen imborrable para la afición. Su legado trasciende estadísticas y se instala en la memoria colectiva del futbol.
