12 de octubre de 2026
San Salvador, El Salvador.- Cinco años después de que el presidente Nayib Bukele convirtiera a El Salvador en el primer país del mundo en adoptar el bitcoin como moneda de curso legal, el proyecto ha experimentado importantes cambios. Actualmente, su aceptación es voluntaria y el dólar estadounidense continúa siendo la principal moneda utilizada en el país.
La iniciativa, impulsada en septiembre de 2021, prometía atraer inversiones, reducir los costos de las remesas y facilitar el acceso a servicios financieros para millones de salvadoreños que no contaban con una cuenta bancaria.
Sin embargo, la utilización del bitcoin entre ciudadanos y comercios fue menor a la esperada. Ante esta situación y los acuerdos alcanzados con el Fondo Monetario Internacional (FMI), el gobierno modificó su estrategia original.

El bitcoin dejó de ser obligatorio
En enero de 2025, la Asamblea Legislativa aprobó reformas que eliminaron la obligación de aceptar bitcoin como medio de pago, estableciendo que su utilización sería voluntaria.
Las modificaciones también limitaron la participación del sector público en operaciones relacionadas con criptomonedas y establecieron que los impuestos debían pagarse en dólares.
De acuerdo con el FMI, la implementación del bitcoin no produjo los avances esperados en inclusión financiera, mientras que una parte importante de la población continuó utilizando métodos tradicionales de pago.
¿Qué pasó con Bitcoin City y la billetera Chivo?
Uno de los proyectos más ambiciosos de Bukele fue Bitcoin City, una ciudad futurista que aprovecharía energía volcánica para impulsar la minería de criptomonedas y atraer inversiones internacionales.
Sin embargo, cinco años después, la ciudad todavía no se ha materializado conforme a los planes anunciados.
Por otra parte, la billetera digital Chivo, promovida inicialmente por el gobierno para facilitar las operaciones con bitcoin, pasó a manos privadas como parte de los compromisos económicos alcanzados con el FMI.

¿Fue un éxito o un fracaso?
La estrategia permitió que El Salvador ganara reconocimiento internacional dentro de la industria de las criptomonedas y despertara el interés de inversionistas y empresas tecnológicas.
No obstante, los resultados en inclusión financiera y adopción cotidiana fueron inferiores a las expectativas iniciales, lo que llevó al gobierno a modificar la legislación y reducir su participación directa.
Aunque el bitcoin todavía puede utilizarse voluntariamente, el dólar continúa siendo la base de la economía salvadoreña.
Cinco años después, el experimento impulsado por Bukele sigue siendo objeto de debate sobre los beneficios y riesgos de incorporar criptomonedas a la economía de un país.
