Productores de distintas regiones del estado reciben capacitación para identificar y actuar ante posibles casos de Gusano Barrenador del Ganado (GBG), con énfasis en la detección de heridas sospechosas, toma de muestras y reporte oportuno.
Entre las señales de alerta se encuentran heridas que no cicatrizan, sangrado o secreción con mal olor, presencia de larvas o “gusaneras”, irritación, lamido excesivo, pérdida de peso y falta de apetito. Las lesiones pueden aparecer en zonas como ombligo, orejas, heridas por castración o descorne, picaduras de garrapata y otras aberturas del cuerpo.
Ante una herida sospechosa, se recomienda:
- Tomar fotografías del animal, la herida y su entorno, de preferencia con georreferencia.
- Separar al animal en un sitio limpio, seco y protegido.
- Limpiar la herida con yodo povidona o clorhexidina.
- Recolectar entre 10 y 12 larvas de distintas partes de la lesión y colocarlas en el recipiente proporcionado en los kits de detección.
- Desechar de forma segura las larvas restantes para evitar que lleguen al suelo.
- Curar la herida con el producto indicado por un médico veterinario.
- Vigilar al animal durante al menos siete días para comprobar su evolución.
También se recomienda revisar periódicamente al ganado y mascotas, mantener al día sus vacunas y desparasitación, y consultar a un veterinario ante cualquier enfermedad o lesión cuyo origen o tratamiento se desconozca.
Los casos sospechosos de gusano barrenador deben reportarse de inmediato para facilitar su detección y atención.

