MÉXICO, 6 DE ABRIL DEL 2026
El gobierno de México implementó un subsidio del 81.2% al impuesto del diésel como medida para mitigar los efectos económicos derivados de conflictos internacionales, particularmente aquellos que han impactado los mercados energéticos.

La decisión busca contener el aumento en los precios del combustible, un factor clave en sectores como el transporte y la logística, que dependen directamente del diésel para operar.
De acuerdo con autoridades fiscales, esta estrategia forma parte del esquema de estímulos al Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS), utilizado para evitar incrementos abruptos en los costos para consumidores y empresas.
El subsidio al diésel se presenta en un contexto de volatilidad en los precios internacionales del petróleo, influenciados por tensiones geopolíticas y conflictos armados que afectan la cadena de suministro global. Esta medida tiene un impacto directo en la inflación, ya que el encarecimiento del transporte puede trasladarse a los precios de bienes y servicios en todo el país.
En paralelo, el gobierno mantiene otros estímulos a combustibles como la gasolina, con el objetivo de proteger el poder adquisitivo de la población frente a un entorno económico internacional complejo. El subsidio al diésel se convierte así en una herramienta clave dentro de la política económica del país para enfrentar los efectos de la crisis energética global.
