Washington, D.C. 15 de enero de 2026.
En un giro que eleva la tensión diplomática al nivel más alto en décadas, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, ha reafirmado su intención de designar formalmente a los cárteles del narcotráfico mexicanos como Organizaciones Terroristas Extranjeras (FTO). Esta medida, que el mandatario ha impulsado desde el inicio de su administración actual, busca otorgar al gobierno estadounidense facultades legales para intervenir de manera más directa, incluyendo posibles operaciones transfronterizas y sanciones financieras globales contra quienes colaboren con estos grupos.

El argumento de la administración Trump se centra en la crisis del fentanilo y la violencia descontrolada que, según Washington, representa una amenaza existencial para la seguridad nacional de los Estados Unidos. La designación bajo la ley de inmigración y nacionalidad permitiría al Departamento de Estado congelar activos, prohibir la entrada de cualquier persona vinculada a estas organizaciones y, en un escenario extremo, abrir la puerta a intervenciones militares unilaterales, un punto que ha generado alarma en la Ciudad de México.
El gobierno mexicano ha respondido con cautela pero firmeza, señalando que tal designación violaría la soberanía nacional y los tratados internacionales de cooperación. Analistas sugieren que esta postura de Trump no es solo retórica de campaña, sino una estrategia de presión para forzar a México a aceptar operativos conjuntos con agencias estadounidenses y endurecer las políticas de control migratorio en la frontera sur.
La incertidumbre sobre la implementación de esta medida ha comenzado a afectar los mercados, especialmente en las ciudades fronterizas como Ciudad Juárez y Tijuana, donde la cooperación binacional es vital para el comercio y la seguridad cotidiana.
Implicaciones de la designación como «Terroristas»
- Facultades Militares: Permitiría considerar a los líderes de los cárteles como objetivos legítimos de operaciones militares externas.
- Presión Económica: Instituciones financieras de todo el mundo tendrían prohibido realizar cualquier transacción vinculada a estas organizaciones, bajo riesgo de ser sancionadas por EE. UU..
- Tensión en el T-MEC: Una crisis de esta magnitud podría poner en duda la estabilidad de los acuerdos comerciales, ya que la seguridad es un pilar implícito en la relación trilateral.
