MÉXICO, 14 DE JULIO DEL 2026
El Mundial 2026 dejó múltiples historias dentro y fuera de la cancha, y una de ellas se vivió en la frontera norte de México. El Club Tijuana, conocido como Xolos, abrió sus puertas a la selección de Irán durante la fase de grupos del torneo, en un gesto que combinó logística, diplomacia y deporte.

La decisión de recibir al equipo asiático no fue casual. Debido a las tensiones políticas entre Estados Unidos e Irán, la selección iraní no podía permanecer en territorio estadounidense entre partidos, por lo que Tijuana se convirtió en una sede estratégica para su concentración.
Sin embargo, lo que parecía una oportunidad para el club terminó generando complicaciones internas. Jorge Hank Rhon, propietario de Xolos, confesó que la operación implicó más gastos que beneficios económicos, a pesar de haber recibido un pago por la renta de las instalaciones.
El empresario explicó que tanto el primer equipo como las fuerzas básicas tuvieron que modificar completamente sus rutinas de entrenamiento. La ocupación del Estadio Caliente y el Centro Xoloitzcuintle limitó el desarrollo normal de las actividades deportivas.
“Nos costó una buena lana”, declaró Hank Rhon, al detallar que la renta no logró compensar las afectaciones operativas que enfrentó el club durante la estancia del representativo iraní.
A pesar de las pérdidas, el directivo destacó que el club decidió apoyar por el compromiso de México como país anfitrión del Mundial. Para Xolos, formar parte de la logística internacional fue una oportunidad de mostrar su infraestructura ante la FIFA.
La aprobación del organismo rector del futbol mundial también fue vista como un reconocimiento a la calidad de las instalaciones del club fronterizo, lo que refuerza su posición dentro del futbol mexicano.
