MÉXICO, 4 DE JUNIO DEL 2026
La Ciudad de México vivió un nuevo episodio de controversia urbana luego de que diversas estructuras viales que habían sido pintadas de color morado fueran repintadas de amarillo en cuestión de días. La acción, realizada durante la madrugada del 1 de junio, generó una fuerte conversación en redes sociales y entre actores políticos.

Trabajadores fueron captados aplicando pintura amarilla sobre muros, puentes y barreras de contención en importantes vialidades como Periférico, Circuito Interior y Eje 5 Sur. Las imágenes circularon rápidamente, desatando cuestionamientos sobre el uso de recursos públicos y la planeación de los trabajos.
El color morado había llamado la atención desde su aplicación inicial, debido a su similitud con la identidad visual de la actual administración encabezada por Clara Brugada. Esto llevó a especulaciones sobre un posible intento de modificar la imagen urbana con fines institucionales.
Ante la presión mediática, la Secretaría de Obras y Servicios (SOBSE) aclaró que no existió ninguna instrucción oficial para pintar de morado la infraestructura. Según la dependencia, una empresa contratista fue responsable de aplicar ese color durante trabajos de mantenimiento.
La autoridad explicó que, tras detectar la irregularidad, se ordenó corregir la pintura para cumplir con la normativa vigente en materia de señalización vial, particularmente la NOM-034-SCT2/SEDATU-2022.
Asimismo, se enfatizó que los colores en infraestructura urbana cumplen funciones específicas relacionadas con la seguridad de peatones y automovilistas, por lo que no pueden ser modificados sin apego a criterios técnicos.
Por su parte, Clara Brugada negó que exista un programa para cambiar la imagen de la ciudad y aseguró que no habrá un repintado masivo, sino únicamente ajustes conforme a la normatividad.
